martes, 19 de mayo de 2009

Danza

"No bailamos de alegría, más bien nos da todo igual, y la melodía tiene su propia voluntad, su ritmo insistente."
"Un desemborracharse, así se podría denominar mi estado, un desembarazarse de toda carga, una ligereza de danza, un vacío, una irresponsabilidad, una nivelación de las diferencias, una disolución de todas las uniones, un relajamiento de las fronteras. Nada me sujeta ni me oprime, no hay resistencias, tengo una libertad sin límites"
El jubilado de Bruno Schulz

!Que bonita definición de la danza¡ y que nostalgia me ha entrado al leerla, nostalgia del momento en que yo bailaba de esa forma, como un acto de ligereza, y me sentía (no siempre, pero a veces) movida por una voluntad que era mía, pero no era de mi consciencia. Eso pasó hace un porrón de años, hace mucho tiempo que abandoné la ligereza para sumergirme en el peso y que empecé a hablar de movimientos del cuerpo y no de danza, hace mucho tiempo que mi cuerpo se ha sujetado al suelo para moverse, a la respiración, a los músculos. Y ahora el peso de mi cuerpo es mucho mayor del que era entonces y supongo que el de mi espíritu tambien, por eso ya no puedo bailar así.
Hace tiempo decidí que las danzas que debía de hacer tenían que hacerme entender lo que es mi cuerpo y no ser, unicamente, una fiesta del cuerpo. Ahora me gustaría bailar así: sin que nada me sujete ni me oprima, con una libertad sin límites, porque bailar así me parece una de las manifestaciones de alegría y de fuerza más bonitas del ser humano, pero se me pasó el arroz (en el alma y en el cuerpo) de ahí la nostalgia.