miércoles, 5 de mayo de 2010

El teatro anatómico y una carta a Cristóbal Pera



"No se puede mirar fijamente ni al sol ni a la muerte" El libro de los muertos, Canetti

Yo por eso, quizá , no solté la cámara desde que entré el departamento de Anatomía de Coimbra, y me pasa con cada Museo o espacio anatómico que conozco; no siento una atracción hacia ellos; he de conocerlos y descifrarlos como una obligación nada morbosa. La mirada indirecta de la cámara me ayuda, y, así lo alejo de mis sentidos que no dejan de darme señales de alarma.
Buenos días
Elena

Me atrae especialmente la imagen que conseguiste, a través del ojo protésico de tu cámara, de la muy deteriorada batea que contiene los instrumentos anatómicos, cuidadosamente ordenados: sierra, cizalla, martillo, cincel, tijeras... No es nada atrayente pero sí es inquietante, que ya es bastante, para hacernos pensar. Son todas las herramientas necesarias para abrir el cuerpo muerto...el martillo y el cincel para penetrar en el cráneo, la cizalla para cortar las costillas y abrir la cavidad del tórax...Un cuerpo muerto, inerte, reseco y que huele a formol , que se resiste a quien pretende abrir sus tres vientres o cavidades: la craneal, la torácica y la abdominal ..donde anidaron el pensamiento, el aliento y la digestión de las cosas comestibles del mundo, necesarias para sobrevivir..durante algún tiempo....

Entre "las señales de alarma" ...el ruido estremecedor y propio de cada instrumento en acción sobre el cuerpo que se resiste a mostrar a que ha quedado reducido el pensar , el alentar y el digerir.

Buenos días