miércoles, 5 de mayo de 2010

El teatro anatómico y San Bernardo




































No debéis dar un sentido terrenal a este colorante de carne corruptible, a este líquido rojo que fluye bajo su piel de perla, para realzar su belleza corpórea en la rosada y blanca hermosura de sus mejillas. Pues la sustancia del alma es incorpórea e invisible.
San Bernardo de Claraval